jueves, 24 de octubre de 2024

La primera vez

LA PRIMERA VEZ

todavía era muy pequeña,

tenía

nueve años, más o menos.

Por la puerta entraba la luz azul,

el volumen bajo de nuestra tele cuadrada.

Yo daba vueltas, dejaba

las sábanas hechas un nudo,

y era difícil respirar,

era difícil concentrarse

en estar viva

porque acababa de sentir en todo mi cuerpo

que cuando te mueres

después no hay nada,

nada,

nada. Y no

tengo todavía ninguna forma de comprobarlo

(¿es que quisiera hacerlo

acaso?),

pero aquella certidumbre mortal de entonces,

las lágrimas, el agobio, el terror infinito

y el abrazo de mi madre,

no, tampoco lo olvido.

Ella me dijo que no lo sabía,

que, en realidad, nadie puede saberlo,

pero que lo que contaba en la vida era vivirla,

y si la vives quizás dará igual lo que haya luego.

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