lunes, 6 de abril de 2020

¡Mua!

A veces me preguntaba cómo sería besar a alguien por el simple placer de besar, por la adoración del beso, por el amor propio al querer besar. Aquí había mucha gente besándose besos de fogueo que se disolverían al amanecer, pero que quedaban en la existencia, en el libro secreto de todas las cosas, el que todos escribimos y el que nadie lee.

Estábamos en la terraza, pero se escuchaba todavía la música. En la penumbra, descifraba las caras de mis amigos, sus palabras atoradas por el alcohol. Yo les hablaba, les contaba con serenidad sobria lo que veía, buscaba otro lugar donde mirar cuando encontraban una boca distinta.

Apareció por allí un chico argentino, dijo que se llamaba Gervasio, que olía a hierba liada; él me miraba, y yo lo miraba porque me miraba y porque a veces me preguntaba cómo sería probar que cualquiera, cualquier Gervasio, quisiera besarme, y nos apartamos, di vueltas como bailando, me dejó su chaqueta y, cuando alcé la mirada, estaba su boca esperando.

Una amiga vino a rescatarme. ¡Pobre Gervasio! Yo había querido besarlo, había querido besarme, pero fueron besos horrendos porque se le olvidó cómo eran sus labios y se convirtieron en dos masas blandas y calientes, como las entrañas de un pejesapo, y su lengua también era ls lengua del pejesapo. Ten, Gervasio, aquí está mi beso suave, mi beso certero: como te lo has comido, te deseo un buen provecho; ten aquí tu chaqueta, yo he de marcharme, hasta luego.

Pobre Gervasio. Espero que aquel beso fuera tal por hijo de hierba. Imaginé otras chicas, otros chicos, otros labios, y le deseé lo mejor, deseé que nunca besara como a mí me había besado.

Se lo conté a mi mama al día siguiente y las carcajadas casi nos hacen morir. Esa es la historia de la única vez que probé el beso por el beso, el ósculo por mí. Pero no hay que estar triste más que por Gervasio, porque, además de llevarme en la boca y la memoria el peor de los besos, me llevé un cuento que siempre hace reír. Se lo conté a mi madre, a mucha otras gente; esta noche te lo cuento a ti.

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