jueves, 14 de noviembre de 2019

Descanso

Retumban voces en los pasillos:
ha sonado la campana,
risa violeta, grito amarillo,
apenas dos minutos para la desgana

de entrar otra vez en el aula,
del silencio de pizarrón y libreta,
de callar más por obediencia.

Dos minutos para resonar
entera la hora de fervor retenido;
el nervio adolescente, escolar,
de comprender todo y aún tener camino.

Es diáfano en ocasiones
el conocimiento del profesor.
Cuando no, rara algarabía puntillando aquel candor:

¿soy, existo y también vivo?,
¿odio y quiero, y no?

Alguna vez se acelera el tiempo,
tantas otras es caracol.

El timbre metálico reclama:
enmudecen los pasillos ya.
Sillas vacías, transparente calma,
en clase el alma flotando va.

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